La motricidad gruesa es la habilidad que le permite al niño realizar
movimientos más definidos y estables de su cuerpo. Este desarrollo va en
dirección céfalo-caudal es decir primero cuello, continua con el tronco, sigue
con la cadera y termina con las piernas. La motricidad gruesa se va logrando a
través del dominio parcial y específico del dominio corporal dinámico y estático,
en donde estos se irán desarrollando en el día a día por medio de diferentes
actividades que ponen en juego todas las partes del cuerpo.
Actividades que ayudarán a desarrollar
la motricidad gruesa en el niño.
v Saltar
con dos y con 1 pie, andar y correr.
v Gatear,
arrastrarse.
v Escalar,
estar de pie
v Hacer
muecas, señas y reírse.
v Balancearse,
montar en bicicleta
v Nadar,
jugar al fútbol, etc.
v Subir
y bajar escaleras.
v Realizar
un recorrido, sin salirse, sobre líneas trazadas en el piso.

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